Liberar un libro es…
… buscar una plaza, un café, un lugar adecuado
… mirar a todos lados antes de dejar el libro sobre un banco
… cosquilleos en la panza al apoyarlo sobre una mesa
… huir rápidamente pero con disimulo
… volver a casa con una sonrisa, sabiendo que alguien también está sonriendo ante el encuentro.
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Un Quijote quedó esperando ayer en el banco de la plaza Pringles. No fue rápido el trámite: varias mujeres y chicas se sentaron a su lado, y luego de un rato se levantaron dejándolo ahi. Seguramente el ingenioso hidalgo no fue tan ingenioso, no pudiendo ganarse el corazón de esas doncellas. Al fin una no se fijó en su derruído yelmo ni en su armadura abollada y corroida y lo llevó a su casa.
Esperamos su comentario, para saber de él.